Caso de estudio · Intervención urbana
Intervención mural de 120 m² con participación vecinal que convirtió un muro degradado en un punto de encuentro para la comunidad.
El proyecto comenzó con una convocatoria abierta a residentes del barrio. Durante tres semanas, más de cuarenta vecinos asistieron a talleres de diseño donde se definieron los motivos, la paleta cromática y la distribución de las escenas. La propuesta final combinó estarcido con pintura acrílica, respetando la textura original del ladrillo.
La ejecución tomó doce días hábiles. Se trabajó por franjas horizontales para permitir el paso peatonal y se usaron andamios móviles en lugar de plataformas fijas. Cada jornada cerró con una breve entrevista a los participantes, registrando impresiones sobre el proceso y la relación con el espacio.
La participación comunitaria definió cada decisión visual. Los bocetos iniciales se ajustaron en asambleas abiertas, priorizando símbolos locales como la estación de tren y los talleres artesanales del barrio.
Se documentaron cinco etapas: diagnóstico del muro, talleres de diseño, pruebas de color, aplicación por capas y sellado final. Las fotografías de proceso muestran la evolución semana a semana.
El muro pasó de ser un punto de acumulación de residuos a un espacio de referencia. Las entrevistas finales registran un cambio en la percepción del barrio y un mayor cuidado del entorno inmediato.
Sobre el autor
Diseñadora urbana y coordinadora del colectivo
Arquitecta de formación, con diez años de trabajo en intervenciones de espacio público en Guadalajara. Ha coordinado murales colectivos, sistemas de señalética peatonal y proyectos de mobiliario urbano con participación vecinal.
Avenida Manuel Ávila Camacho, Guadalajara, Jalisco, 44210, México
Trayectoria
Desde 2014, Mariana ha liderado más de veinte proyectos de arte público en la zona metropolitana. Su enfoque combina el trabajo de taller con la escucha activa de las comunidades: cada intervención parte de un diagnóstico del lugar, una ronda de entrevistas con vecinos y la construcción de bocetos colectivos antes de tocar el muro o la banqueta.
Ha colaborado con distritos culturales, escuelas y asociaciones vecinales, documentando cada etapa para que el proceso sea tan importante como la pieza final. Su interés principal es la relación entre la obra y su entorno: cómo una señalética clara, un mural con memoria barrial o una banca bien ubicada cambian la manera en que las personas usan y habitan la calle.