Somos un colectivo que entiende el espacio público como un material vivo. Nuestros valores se formaron en obra, en conversaciones con vecinos y en la observación de cómo una plaza, un muro o una esquina cambian cuando alguien los habita con intención.
El equipo detrás del archivo
No somos un estudio cerrado. Somos un colectivo que rota según el encargo: cada intervención suma a un diseñador industrial, una muralista, un sociólogo urbano y a los vecinos que conocen el barrio mejor que cualquier plano.
Dirección de diseño
Diseñadora industrial, egresada de la UdeG. Coordina el taller de mobiliario y define los planos de montaje de cada pieza.
Ha trabajado en 14 intervenciones de espacio público en Guadalajara y Tlaquepaque. Su foco es el ciclo de vida del material: qué pasa con una banca a los cinco años de uso.
Muralismo y color
Artista visual con 9 años de práctica en muralismo comunitario. Dirige las jornadas de pintura abierta a vecinos.
Le interesa el estarcido como herramienta de taller: permite que alguien sin experiencia deje una marca limpia y repetible. Así el muro deja de ser de uno.
Investigación y contexto
Socióloga urbana. Documenta usos previos del sitio, hace entrevistas breves y redacta la ficha de contexto de cada proyecto.
Antes de trazar una línea, registra cómo camina la gente, dónde se detiene y qué sombra usa. Esa lectura define la ubicación exacta de cada pieza.
12 años
de trabajo continuo en espacio público, desde la primera señalética peatonal en 2013.
38 colaboradores
entre artistas, carpinteros, herreros y vecinos que han pasado por el taller en distintos encargos.
6 distritos
culturales y barrios intervenidos en la zona metropolitana de Guadalajara.
Respuestas claras sobre cómo trabajamos, qué encargos aceptamos y cómo se desarrolla un proyecto de intervención urbana.
Trabajamos intervenciones en espacio público: muralismo, señalética peatonal, mobiliario urbano y campañas visuales para distritos culturales. Cada encargo se aborda desde el diseño participativo, con sesiones abiertas a vecinos, comerciantes y colectivos locales.
Depende del alcance. Algunos proyectos cuentan con presupuesto municipal o fondos de distritos culturales; otros se financian mediante convocatorias abiertas o aportaciones de comercios locales. En la primera reunión definimos juntos la vía de financiamiento más viable.
Un mural de 100 a 150 m² suele tomar entre cuatro y seis semanas, contando el diagnóstico del muro, el taller de diseño con la comunidad, la preparación de superficie y la ejecución. Los tiempos se ajustan según la temporada de lluvias y los permisos municipales.
Para murales usamos pintura acrílica de alta resistencia a la intemperie y selladores antigrafiti. En mobiliario urbano combinamos hormigón con madera recuperada de pallets. En señalética trabajamos con metal cortado, vinilo de alto contraste y acabados antirreflejantes.
Sí. Aceptamos encargos de asociaciones vecinales, ayuntamientos, fundaciones y empresas con interés en el espacio público. El proceso comienza con una visita al sitio y una reunión para escuchar las necesidades del lugar. Escríbenos para agendar una primera conversación.
Sí. Cada proyecto incluye registro fotográfico de proceso, bocetos conceptuales, planos de montaje y entrevistas breves a colaboradores. Ese material queda disponible para el cliente y, si se acuerda, se publica en el archivo del colectivo.
¿Buscas información sobre cómo trabajamos con comunidades o cómo se decide un encargo? Revisa nuestra guía para empezar un proyecto o consulta los términos de colaboración.
Nuestra razón de ser
Tarbes Avenir nace de una convicción: las ciudades se construyen tanto con planos como con conversaciones. Somos un colectivo que interviene calles, plazas y fachadas para que el diseño urbano deje de ser un trámite y se convierta en una experiencia colectiva.
Cada proyecto arranca con talleres abiertos. Vecinos, comerciantes y usuarios definen prioridades antes de que tracemos la primera línea. El resultado responde a necesidades reales, no a suposiciones de escritorio.
Trabajamos con hormigón, madera recuperada, esmaltes y pigmentos minerales. Materiales que envejecen con dignidad y que pueden repararse sin maquinaria especializada. La durabilidad es una forma de respeto al espacio público.
Publicamos planos técnicos, fichas de materiales y entrevistas con colaboradores locales. Creemos que el conocimiento generado en una intervención debe servir a otros colectivos y a futuras administraciones.
Una señalética clara reduce la desorientación en distritos culturales. Un mural colectivo convierte un muro ciego en un punto de referencia. Una banca bien ubicada invita a quedarse. Son cambios pequeños, medibles y que se notan en el uso cotidiano.
Nuestro archivo documenta cada fase: el primer boceto, la prueba de material, la jornada de montaje y la conversación con quien usa el espacio a diario. Esa mirada de proceso es lo que distingue nuestro trabajo.