Antes de tocar una pared o instalar una pieza, definimos juntos el contexto, los límites del sitio y quién participa. Esta página resume el orden de trabajo que seguimos en cada intervención: desde la primera visita al lugar hasta la entrega de la documentación final.
Cronología del proceso
Cada intervención sigue un recorrido propio, pero siempre pasamos por las mismas fases: diagnóstico, propuesta, montaje y evaluación. Aquí está la secuencia real con los tiempos que manejamos.
Semana 1–2
Visitamos el espacio, medimos superficies, documentamos el estado actual y entrevistamos a vecinos o comerciantes. De aquí sale el primer informe de contexto con restricciones técnicas y oportunidades.
Semana 3–5
Desarrollamos dos o tres líneas visuales distintas. Cada propuesta incluye paleta de materiales, presupuesto estimado y un plano de montaje preliminar. El cliente elige una dirección y ajustamos detalles.
Semana 6–8
Preparamos los materiales y organizamos jornadas abiertas donde la comunidad participa en la ejecución. Para murales grandes coordinamos cuadrillas de pintura; para mobiliario, armamos módulos en taller.
Semana 9
Ejecutamos la instalación final: fijación de estructuras, aplicación de acabados y señalética. Trabajamos con horarios que minimicen molestias al tránsito peatonal y vehicular.
Semana 10–12
Fotografiamos el resultado, redactamos la ficha técnica con materiales y tiempos, y entregamos un dossier digital. También dejamos una guía de mantenimiento básico para el espacio intervenido.
Cómo trabajamos
Cada intervención sigue un recorrido claro que definimos junto con la comunidad o la institución que nos convoca. No improvisamos sobre el terreno: primero escuchamos, luego dibujamos, después construimos. Este orden nos permite ajustar expectativas, presupuestos y tiempos antes de tocar el espacio público.
Visitamos el sitio, medimos superficies, revisamos la luz natural y hablamos con vecinos o comerciantes. Este primer acercamiento define si el proyecto es viable y qué tipo de intervención responde mejor al contexto.
Preparamos un dossier con bocetos, paleta de colores, materiales sugeridos y un presupuesto estimado. Lo presentamos en una sesión abierta para que las personas involucradas puedan opinar antes de aprobar el plan.
Elaboramos planos técnicos de montaje, gestionamos los permisos municipales y coordinamos con proveedores locales. Esta fase suele tomar entre dos y cuatro semanas, dependiendo del tipo de intervención.
Ejecutamos la obra con un equipo reducido y, cuando el proyecto lo permite, abrimos jornadas de participación para que la comunidad pinte, ensamble o colabore en el proceso. Documentamos cada etapa con fotografía.
Entregamos la obra terminada, junto con un informe fotográfico y una ficha técnica que documenta materiales, tiempos y decisiones de diseño. El registro queda disponible para futuras publicaciones o convocatorias.
A los tres meses volvemos al sitio para evaluar el estado de la obra y recoger impresiones de quienes la usan a diario. Esta información alimenta nuestros próximos encargos y mejora el proceso.
¿Quieres ver cómo se aplica este proceso en un caso real?
Revisa el mural del Barrio de la Estación